PARA LAS ESCUELAS
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La resolución del 22 de julio de 2010 del Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas insta a los Estados Miembros a implementar medidas de control del tabaco destinadas a proteger a las mujeres embarazadas y a sus hijos del consumo de tabaco y la exposición al humo de tabaco ambiental. Esta recomendación se basa en la evidencia que existe sobre los efectos adversos del tabaquismo en la salud de la madre y el niño y el impacto que esto tiene para la salud pública de los países.
Teniendo en cuenta estos antecedentes, el Ministerio de Salud de la Nación lanzará el 31 de mayo 2011, Día Mundial Sin Tabaco, una campaña para fomentar la concientización sobre los efectos del tabaquismo en el embarazo, la lactancia y la niñez temprana. Los principales objetivos de la misma incluyen:
El martes 31 de 10 a 5pm habrá un evento en la plaza de la República con participación de ONGs, Sociedades científicas, hospitales y artistas. A las 14hs, en la sede del Ministerio de Salud de la Nación se firmará un acta compromiso por un embarazo y una maternidad libres de humo de tabaco, se entregarán certificados a instituciones de varias provincias argentinas que han cumplido con los requisitos de ser 100% libres de humo y también se entregarán certificados a servicios de tratamiento del tabaquismo que han cumplido con los requisitos de calidad del Ministerio de Salud de la Nación. Para más información sobre estos eventos haga clic acá http://www.msal.gov.ar/htm/site_tabaco/eventos65.asp
Los puestos sanitarios de frontera, el tren que recorría todos los rincones del país para atender la salud de la población más alejada y necesitada (desde 2003 relanzado como tren de Desarrollo Social) y una lucha incansable contra el paludismo llevan su sello y lo inmortalizan en el recuerdo de los argentinos.Universidad Nacional del Sur
27/01/2011
"Células madre del ojo tendrían potencial para tratar afecciones de la vista"
“Una gran variedad de enfermedades retinales afectan a diferentes estructuras del ojo, como la retinitis pigmentosa y la retinopatía del prematuro. Estas enfermedades provocan la muerte de las neuronas fotorreceptoras -las neuronas sensibles a la luz-, lo que lleva a la pérdida de la visión. Hasta el momento, no hay terapias efectivas disponibles para prevenir o revertir estas degeneraciones”, explica a InfoUniversidades la doctora Lorena German, docente de la UNS e investigadora del Conicet.
Sin embargo, investigaciones recientes demostraron que en la retina de los mamíferos existe un enorme potencial para la regeneración, donde ciertas células funcionan como “células madre”. Éstas, proliferan en respuesta al daño celular y al tratamiento con factores tróficos (moléculas que permiten la supervivencia de las neuronas), sugiriendo que son capaces de sufrir activación por sí mismas. Así, podrían diseñarse tratamientos que utilicen las propias células del paciente afectado.
Una célula madre es aquella que tiene capacidad de auto renovarse mediante divisiones para diferenciarse en distintos tipos celulares. De esta manera se producen células de tejidos funcionales y diferenciados. La mayoría de los tejidos de un individuo adulto posee una población específica propia de células madre, que permiten su renovación periódica o su regeneración cuando se produce algún daño.
“En las enfermedades neurodegenerativas, tanto en el ojo como en todo el sistema nervioso, la muerte neuronal se produce de una manera muy característica, denominada apoptosis, un tipo de muerte celular programada que puede llamarse ‘suicidio celular’”, señala el doctor Luis Politi, director del Laboratorio de Neurobiología de la Retina del INIBIBB. La apoptosis puede ocurrir, por ejemplo, cuando una célula se halla dañada y no tiene posibilidades de ser reparada, o cuando deja de ser útil al organismo. La “decisión” de iniciar la apoptosis puede provenir de la célula misma, del tejido circundante o de una reacción proveniente del sistema inmune.
“Durante los años que llevan nuestras investigaciones, encontramos determinadas moléculas que tienen actividad antiapoptótica, y consideramos que es un aporte interesante al conocimiento en este campo, ya que en la actualidad las enfermedades neurodegenerativas no tienen cura. Por eso, cualquier contribución que se haga para detener la apoptosis, una de las causas esenciales de las enfermedades neurodegenerativas, puede ser importante”, agrega el investigador.
En los últimos años, el equipo de científicos orientó sus esfuerzos a la utilización de agentes antiapoptóticos y células madre para detener la apoptosis y reemplazar las neuronas que murieron. “Lo que buscamos conocer es cómo las células madre pueden participar en la regeneración de neuronas del ojo. En las enfermedades neurodegenerativas del ojo, las terapias utilizadas están dirigidas a evitar que las neuronas mueran por apoptosis. Actualmente, también buscamos las ‘llaves’ que nos permitan reemplazarlas”, cuenta la investigadora.
Un tipo de células con las que trabajan son las llamadas “células del margen ciliar”, que es la zona del ojo ubicada en el borde periférico del iris. Las investigaciones se llevan a cabo con células de roedores in vitro e in vivo. Se busca inducir la proliferación controlada de estas células madre y promover su posterior diferenciación hacia un tipo de neurona en especial, para luego poder utilizarlas como reemplazo en la retina dañada, a través de un autotransplante, o en forma endógena, en el caso de los experimentos in vivo.
Según la científica, “existiría un gran potencial para la regeneración si esta flexibilidad del desarrollo pudiese ser manipulada con fines terapéuticos. Por eso, el proyecto propuso inducir el proceso de regeneración, para restaurar una retina funcional, en grados avanzados de afecciones como la retinitis pigmentosa y la retinopatía del prematuro”.
“Uno de los aspectos más interesantes del proyecto es que podría realizarse la reparación endógena del tejido afectado en el sujeto, por lo que no se realizaría un transplante, sino que las células madre del mismo individuo serían las que migrarían, se diferenciarían y repararían la zona afectada”, agrega la investigadora, quien aclaró que por ahora se trata de ciencia básica, aunque esperan que sus investigaciones puedan contribuir a desarrollar la base de futuros tratamientos.
“El problema de la investigación con células madre es que los científicos aún no tienen muy claro cómo controlarlas; por eso, la fase previa de adquisición de conocimiento sobre la biología de estas células es muy importante. Para aplicarlo en humanos, todavía falta generar más conocimientos y asegurar que no serán células perjudiciales. Cuando eso se logre -y no creo que falte mucho tiempo- será un avance extraordinario”, concluye Politi.
Universidad Nacional del Sur
Fuente: MejorSalud
Investigadores del Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires y del Instituto Leloir desarrollaron una vacuna más barata para combatir el virus del papiloma humano que provoca cáncer cervical. En Argentina se dan 5.000 nuevos casos de cáncer de cuello de útero por año, de los cuales 2.500 son fatales. El desarrollo trae aparejada la posibilidad, a futuro, de generar la terapéutica necesaria para curar lesiones precancerosas o verrugas, sin necesidad de operar.
En la actualidad, el cáncer cervical provocado por el virus del papiloma humano es el segundo después del cáncer de mama. Se trata con inoculaciones, cuyo costo es prohibitivo para la mayoría de la población. El descubrimiento, llevado a cabo por investigadores del Hospital Escuela de la Universidad de Buenos Aires, partió de la base de que para combatir un virus hay que crear una partícula idéntica a ese virus, o que tenga su apariencia, aunque no su información genética, para así engañar al sistema inmunológico y que éste actúe defendiéndose de lo que considera una amenaza.
Como los VPH están envueltos en proteínas, para “disfrazar” la bacteria y que aparente ser un virus, era necesario crearle el mismo envoltorio. Para esto, se insertó el gen de la proteína en la bacteria y se logró replicar la proteína del virus. El resultado fue equivalente a obtener la tecnología necesaria, porque lo más difícil era darle forma a esa proteína para que se parezca al virus. Hacer la caparazón es fácil, el problema es que se arme como tal, proceso que se denomina “holding” y que es lo que desarrolló el equipo de investigadores, encabezado por Gonzalo Prat Gay, del Instituto Leloir, junto a científicos del Hospital de la UBA, bajo la dirección de Susana Vighi del departamento de Patología y Silvio Tatti, de la cátedra de Ginecología de la Facultad de Medicina.
Los científicos investigaron las partículas virales llamadas VLP que, inyectadas en el organismo, generan anticuerpos contra el VPH. Por lo tanto, si una persona portadora del virus tiene relaciones sexuales con una mujer que no lo tiene y además está vacunada, esos anticuerpos van a evitar que el VPH se introduzca en el cuello del útero. El VPH es un virus de transmisión sexual, como la sífilis o la gonorrea, que infecta la piel y las mucosas de la vulva, la vagina, el pene o la región perianal.
La importancia del trabajo adquiere singular relevancia cuando se apunta que tener tecnología local conlleva la posibilidad de fabricar vacunas en el país, no sólo profilácticas sino, y seguramente en un futuro no muy lejano, la existencia de la terapéutica necesaria para curar, por ejemplo, lesiones precancerosas o verrugas, sin necesidad de operar con bisturí. Al margen de que, con las vacunas profilácticas, las adolescentes vacunadas nunca van a contraer la enfermedad. A partir del conocimiento de los tipos virales, se sabe hacia dónde dirigir la mirada para encontrar las vacunas profilácticas, las terapéuticas y los nuevos procedimientos de biomarcadores en tamización o screening.
La revista médica “Lancet Oncology”, que admite para su revisión -no para su publicación- solo el 5 por ciento de los trabajos que se le envían, publicó un artículo que abarcó 10.500 casos de cáncer cervical en todo el mundo, recogidos por el Instituto Catalán de Oncología de Barcelona y de los cuales Argentina aportó 750, con muestras obtenidas entre los años 1945 y 2005 que pertenecieron a mujeres operadas de cáncer de cuello de útero en el Hospital de Clínicas.
De acuerdo con esa “serie histórica” del hospital universitario, se sabe que el VPH estaba entre nosotros en el año 1945, cuando aún ni se sospechaba que el cáncer de cuello estaba vinculado a un virus. Recién en 1978, el científico alemán Harald Zur Hausen, quien ganó el Nobel en 2008, pudo asegurar que había una etiología en el cáncer cervical y era el virus del papiloma humano.
Ayer, hoy y mañana
La mayoría de los estudios científicos encontraron que la infección por el VPH es responsable de virtualmente todos los casos de cáncer cervical. En el mundo la padecen 300 millones de personas. En la Argentina es una infección frecuente y la prevalencia es del 17 por ciento en mujeres entre 15 y 61 años de edad. Se registran 5.000 nuevos casos de cáncer de cuello de útero cada año y en ese mismo lapso hay 2.500 muertes.
Las regiones de mayor incidencia tienen que ver, en general, con la escasa educación y poder económico de la mayoría de la población, y son Salta y Jujuy, aunque aún no hay mediciones oficiales. En Concordia, Entre Ríos, la padecen 23 de cada 100 mil habitantes y en Capital Federal baja de 10 por cada 100 mil, pero es considerada por los investigadores una incidencia alta.
“Aquella serie histórica del Hospital de Clínicas -señaló a InfoUniversidades Silvio Tatti- demostró que el VPH no mutó en esos 60 años y que los dos tipos más prevalentes en la Argentina son el 16 y el 18, que están contemplados en las vacunas actualmente en venta: Gardasil y Cervarix, según sus nombres comerciales. Pero el virus viene desde los faraones; lo sabemos porque en los papiros egipcios se ven mujeres con verrugas y las verrugas son VPH del tipo 6 y 11, por lo tanto, es una enfermedad de transmisión sexual, desde siempre”.